sábado, 12 de mayo de 2012

DEBERES SÍ, DEBERES NO...


Desde siempre, los docentes se han dedicado a mandar una serie de tareas para realizarlas en casa, para refuerzar o, simplemente, como repaso de lo que han aprendido ese día, aparte de estar las horas lectivas realizando ejercicios muy similares.
Sería muy conveniente plantearnos esto, puesto que en la actualidad  están surgiendo diversos debates debido a las continuas quejas de padres y madres, ya que al mandar tantos deberes, se requiere la implicación y un control continuo por parte de los padres.

Desde mi punto de vista, los deberes deberían mandarse en casos excepcionales, con esto me refiero, por ejemplo, al final de cada actividad o tema de contenidos, en vez de mandar al final de cada clase u hora lectiva.
También considero de mayor importancia que el docente deje un tiempo al final de cada clase para que los alumnos realicen las actividades que iban a ser mandadas para casa, de este modo conseguimos que si alguien tiene alguna duda, puede recurrir al profesor o, incluso, preguntarla en voz alta en clase y ser resuelta por sus compañeros.

Otro aspecto que deben tener en cuenta, o mejor dicho, debemos tener en cuenta como futuras docentes, es que no solo somos nosotros los únicos que les mandamos tarea, sino que también cuentan con otros profesores que seguro que dentro de su metodología de aula están incluidos los deberes para casa.

En definitiva, se deben mandar deberes pero sin abusar, ya que la mayoría de los alumnos por la tarde realizan actividades extraescolares y es aconsejable que cuenten con un periodo determinado también para su tiempo libre. Es preferible que las tareas que se manden sean lo más amenas posibles, para que a la hora de realizarlas no les resulte tan rutinario, es más, sería beneficioso irles iniciando en las nuevas tecnologías, así como que en casa investiguen por su cuenta contenidos que ellos mismos crean que son significativos para sus propios aprendizajes.

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